No tenemos ningún interés en dirigirnos al mercado masivo con una versión económica o de menor tamaño de nuestra máquina. Dado que Decent ya ha duplicado su tamaño cada año, nuestro objetivo sigue siendo gestionar un crecimiento sostenible en lugar de maximizar el volumen de producción. Bajar los precios inflaría artificialmente la demanda, lo que nos obligaría a adoptar una escala de operaciones que entra en conflicto con nuestra actual identidad de marca exclusiva.
Dado que la DE1 es una máquina fabricada a mano, aumentar el volumen de producción plantea una difícil elección entre dos vías indeseables: ampliar la plantilla interna hasta alcanzar cifras masivas o externalizar la fabricación. Ampliar la fábrica hasta ese nivel haría que la gestión de la empresa resultara menos gratificante para los fundadores, mientras que la externalización a terceros introduciría importantes incertidumbres en cuanto a la calidad general de fabricación. Para proteger tanto el disfrute en la gestión como los estrictos estándares de calidad, Decent evita deliberadamente el ciclo de la producción en masa.
Decent mantiene un margen de beneficio más elevado por máquina precisamente para financiar la innovación técnica continua y competir por los mejores talentos de ingeniería. Por el contrario, muchas marcas tradicionales de café espresso para el mercado masivo dependen en gran medida de componentes compartidos y estándar que datan de 1961, ya que sus estrechos márgenes económicos no compensan el elevado riesgo financiero que supone depurar nuevo hardware y financiar moldes a medida. Un precio de gama alta permite a Decent pagar salarios a precio de mercado a ingenieros internacionales de primer nivel que residen en centros tecnológicos de alto coste.
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