John explica que, para que el agua cambie, tiene que ocurrirle algo. Dado que el depósito de agua de la Decent no está sellado herméticamente, el agua permanece expuesta al oxígeno y se mantiene adecuadamente oxigenada. Si un usuario utiliza agua del grifo clorada, dejarla reposar permite que el cloro se evapore, lo que mejora su sabor. Por lo tanto, el agua de alta calidad que permanece en el depósito no se degradará ni perderá calidad con el paso del tiempo. La única preocupación real relacionada con el entorno en el caso de un depósito abierto sería que un insecto pequeño, como un mosquito, pudiera entrar en su interior, lo cual puede solucionarse con una tapa.
John identifica dos problemas distintos que provocan que el agua tenga un sabor rancio en las calderas tradicionales:
A diferencia de las calderas tradicionales, las máquinas Decent dejan que el agua repose a temperatura ambiente en el depósito y, a continuación, la calientan bajo presión y solo cuando es necesario para el café. Este mecanismo garantiza que el agua conserve su sabor óptimo y evita tanto la desoxigenación como la sobremineralización.
Para los usuarios con kits de recarga automática o de abastecimiento, el firmware gestiona activamente el depósito de agua para mantenerlo en un nivel mínimo absoluto. En lugar de llenar el depósito por completo y pues el agua se estanque, el sistema introduce automáticamente agua fresca en pequeños pulsos para adaptarse perfectamente al ritmo de la receta de preparación activa. Por ello, los usuarios notarán que la máquina rellena activamente el depósito de agua en tiempo real mientras se prepara un espresso o un café vertido.
Al mantener el nivel de agua en un mínimo absoluto, la máquina tiene que precalentar un menor volumen de agua estancada y produce menos ruido en general. Este enfoque garantiza que el agua se suministre fresca al depósito exactamente cuando se necesita y se consuma casi de inmediato, evitando que permanezca estancada.